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Entrevista. Platicamos con Silvia Olmedo sobre su libro A dos pasos de la locura

En un año completamente extraordinario, en donde el confinamiento y el aislamiento social han jugado con nuestra cabeza más de la cuenta, y en donde también el estrés, la ansiedad e incluso la depresión por momentos se convierten en los protagonistas del día, nos pareció pertinente platicar con una experta en estos temas.

Silvia Olmedo es una psicóloga por demás reconocida, especialista en relaciones de pareja –también es sexóloga–, se adentró a los medios de comunicación desde hace 15 años, no sólo para aconsejar a las personas, también para realizar un ejercicio que dentro de su profesión es primordial: la divulgación científica.

Si bien, reconocemos su labor en programas de televisión y de radio ayudando a las personas a alcanzar un equilibrio emocional, otra de sus facetas es la de autora publicada, con títulos como Pregúntale a Silvia… Los secretos de Eva (2009), Los misterios del amor y el sexo (2010), Mis sentimientos erróneos (2014) y Detox emocional (Saca de tu vida lo que te hace infeliz) (2016).

Foto: Pavel Anton / cortesía

Silvia se caracteriza por simplificar el lenguaje científico, hacerlo amigable y entendible para la mayoría de las personas, y esa una de las tantas razones por la que la buscamos.

Bueno, también por su último libro, A dos pasos de la locura, que le dio un giro radical a los temas a los que generalmente nos tiene acostumbrados.

Publicado a finales de 2018, sus páginas se adentran en las enfermedades mentales, como la esquizofrenia, la agorafobia o la bipolaridad.

Un título que a un año y medio de su publicación, y en uno en donde estamos en confinamiento, sin duda adquiere otra vez relevancia: “Lo que me da miedo no es la enfermedad mental, es lo que está pasando como sociedad”, nos resalta sobre el confinamiento.

¿Qué fue lo que te impulsó a incluir a los medios de comunicación en tu carrera?

Fue cuando me di cuenta del impacto. Una vez fui a la televisión en México, por un tema que a mí me fascina, la prevención del cáncer cervicouterino. Después del programa, de repente, me llegan miles de correos. Ahí me di cuenta del poder de la comunicación, y entonces uno se vuelve demasiado ambicioso, porque me preguntaba, si con este programa yo consigo que muchas mujeres se hagan un Papanicolaou, y si de todas ellas a 100 se les detecta a tiempo, pues estoy ayudando a salvarles la vida. Ahí fue cuando pensé en dedicarme a esto, uno tiene que distinguir porqué hace las cosas, por sentirse bien o por hacer bien de verdad.

En retrospectiva, ¿dejaste otras cosas que te gustaban por escoger este camino?

Mis concesiones nunca fueron brutales, soy una persona que se mueve mucho por la curiosidad. Tengo dos vertientes muy fuertes: soy muy práctica y pasional, me mueve mucho la parte visual y creativa, me mueve el dejar un mensaje. No sé, creo que soy una “chismosa” de la divulgación científica, si yo me entero de algo y sé que puede ayudar, lo tengo que contar a todo el mundo.

 

“Uno tiene que distinguir porqué hace las cosas, por sentirse bien o por hacer bien de verdad”

 

Simplificas muy bien el lenguaje científico, ¿cuál es tu receta para conseguirlo?

Comprendo que no todo el mundo entiende la ciencia, así que yo te la muestro de una manera sencillita, así que me pongo en los ojos de la otra persona. Pero primero también debemos entender que hay dos tipos de personas: quienes piensan en imágenes y otras de manera secuencial. Siempre digo que voy a dar dos menús para entrar al contenido, una parte para las mentes ordenadas, y la otra para aquellas que son más creativas, a quienes si les generas una imagen lo suficientemente potente se obligan a leer. Por otra parte, lo que hago es meterme mucho en la sociedad, por ejemplo, en México me di cuenta que ustedes piensan mucho en comida, entonces siempre utilizo esos símbolos mentales y culturales.

Foto: Pavel Anton / cortesía

A dos pasos de la locura fue un libro diferente en tu carrera…

Es un libro, como diría yo bien hardcore, porque me meto al fondo de las enfermedades mentales, pero de una manera bonita, fascinante. Todos, absolutamente todos, estamos a dos pasos de la locura. Cuando nosotros tenemos un problema, el cual está asociado con cierta ansiedad, la activamos de una manera inconsciente es eso.

¿Crees que cambió su mensaje en este año de confinamiento por la pandemia?

Lo que me da miedo no es la enfermedad mental, es lo que está pasando como sociedad. El tema es que cambió aquellas cosas que podíamos predecir, como por ejemplo, la identidad, que se define a través de nuestra familia y los círculos de amigos, el trabajo y el bienestar. Hay una situación de miedo, y eso es peligroso porque es un arma de manipulación masiva, y eso está llevando a todos los países a una radicalización brutal. Sin darnos cuenta, podríamos acabar con muchos logros que conseguimos como humanidad, como las libertades sociales.

“Creo que soy una “chismosa” de la divulgación científica, si yo me entero de algo y sé que puede ayudar, lo tengo que contar a todo el mundo”

¿Y cómo controlas ese miedo?

Hay que entender que hay que adaptarse, la mayoría de nosotros somos seres distintos. Si eres una persona cuyo concepto de lo que eres se basa en el reconocimiento social, pues claro que ahora se sienten muy mal. Debemos entender que lo que somos no cambiara fácilmente, es volver a conectarse con uno mismo, que es algo bonito.

Hablas del poder de las imágenes, ¿te gustaría dedicarte a contar historias?

Sí, me ha llamado la atención, contar historias que se quedaran grabadas en las emociones de las personas. Por ejemplo, recuerda que todos nos acordamos en dónde estábamos cuando pasó lo de las Torres Gemelas, esto es porque a un acontecimiento muy emocional, le asocias la imagen mental y el presente en donde estás, y pues se te queda en la cabeza para siempre. Creo que la mejor manera de educar es generando historias importantes; por ejemplo, me encantaría hacer una sobre esquizofrenia para que vean de otra manera a las personas que lo padecen.

Foto: Pavel Anton / cortesía

Mencionas que todos somos vulnerables a las enfermedades mentales, ¿cómo concientizarnos más de las mismas?

En este caso, hemos hecho mal la concientización de las enfermedades mentales. Todos tenemos una vulnerabilidad, somos tan fuertes como nuestro eslabón más débil, y en una situación difícil lo que hacemos siempre es fortalecer las partes más fuertes de la cadena, pero la débil es la que se rompe. A todos nos puede pasar, y en la medida que lo sepamos y aceptemos, ahí la cosa cambia porque entiendes tu naturaleza, y tienes control de que puedes perder el control.

Si te interesa conocer más sobre estos temas, en la página oficial de Silvia Olmedo encuentras una sección dedicada a esto, #Desahógate. En ella encuentras información que también busca romper tabúes y, justamente, concientizar: “Ahí estoy regalando artículos y otros contenidos para la gente que quiere leer sobre la depresión y la ansiedad, y otros temas, entienda cómo funciona la mente”.

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