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Principales eventos y temas en este 2021 con influencia en el tipo de cambio

2020 ha sido un año de desafíos sin paralelo en la memoria reciente. Será recordado como un año insólito para el mundo y para los mercados financieros globales.

Es el año de la pandemia global causada por el coronavirus SARS-COV-2. Sus impredecibles y devastadoras consecuencias sanitarias y económicas han sido de una intensidad sin precedentes.

Sus implicaciones y cicatrices permanecerán durante un largo periodo de tiempo, aunque muchos de sus efectos más perniciosos logren superarse.

¿Qué esperar en 2021 del comportamiento de los mercados financieros locales?

Al menos tenemos identificado cinco granes factores (externos e internos) que tienen la capacidad de influir en las previsiones y establecer el rumbo de los precios de los activos el próximo año.

 

  1. COVID-19

Así como fue el tema central en 2020, lo seguirá siendo en 2021. La expectativa de éxito y de lograr suficiente inmunidad para normalizar la economía es muy alta.

Sin embargo, a pesar del inicio de la vacunación masiva en el mundo, la pandemia está todavía lejos de ser controlada.

Al momento se han vacunado cerca de 10 millones de personas en el mundo (de una población total de 7,700 millones de habitantes).

De acuerdo a la comunidad científica, la inmunidad de grupo no se logra hasta que el 70% o el 80% de la población esté vacunada.

Y si bien, las siete grandes compañías más adelantadas en plazos esperan producir hasta 9,600 millones de dosis de vacunas en 2021 (Pfizer, Janssen, Sanofi, CureVac, Moderna, AstraZeneca y Novavax), estudios demuestran que por lo menos un 25% de la población no tendrá acceso a la vacuna hasta 2022.

Fotos: Unsplash
  1. El efecto Biden

Existen altas expectativas de que el nuevo presidente de EUA active un fuerte plan de gasto público para apoyar en la recuperación económica tan pronto como tome posesión el 20 de enero.

Buena parte de su capacidad para hacer eso dependerá del resultado de la segunda vuelta de las elecciones que determinarán los dos escaños de Georgia en el Senado el 5 de enero.

Es altamente probable que, si los republicanos mantienen el control del Senado, entonces gran parte de la agenda esperada de Biden será imposible de implementar, ya sea el aumento del gasto en infraestructura o la subida de impuestos sobre los ingresos y las ganancias de capital.

Sin embargo, si los demócratas sorprenden y ganan esos dos asientos y con ello el control de ambas Cámaras, la reacción inicial de los activos financieros, sobre todo los de mayor riesgo, podría ser negativa.

Adicionalmente, otro tema de interés para los operadores con relación a Biden, es el de la política exterior.

Todo apunta a que tratará de restablecer las relaciones con los aliados tradicionales de Estados Unidos, evitando así el riesgo de una guerra comercial con Europa.

Pero la verdadera prueba será lo que haga Biden con los aranceles de importación de los productos chinos que va a heredar.

En caso de un desmantelamiento de todas las restricciones arancelarias y barreras a la inversión que puso Trump al gigante asiático, sería bien recibido por los inversionistas.

Fotos: Unsplash
  1. Política monetaria expansiva

Para tratar de paliar los efectos y combatir el shock económico, desde marzo pasado, los principales bancos centrales del mundo han implementado programas de ayudas monetarias y fiscales de una intensidad y tamaño sin precedentes.

La batería de estímulos desplegada incluyó rebaja de tasas de interés, inyecciones de liquidez a la banca, compra de deuda, principalmente.

Es muy factible que estas políticas monetarias ultra acomodaticias se mantengan durante 2021. La inyección de liquidez seguirá siendo un apoyo frontal para la cotización de los activos financieros.

En el caso de las monedas, la postura de la FED probablemente seguirá debilitando al dólar, lo que favorecería la revaluación de las divisas globales, en particular las emergentes.

Gran parte de que los bancos centrales puedan seguir con políticas expansivas recae en el hecho de que no existen actualmente presiones inflacionarias, o al menos están contenidas.

El mundo lleva varios años sin tener que preocuparse por aumentos graduales y significativos en los precios, tanto al consumidor como el productor.

Este escenario puede cambiar en cualquier momento y con ello, meterles presión a las autoridades monetarias.

Incluso, si la recuperación económica se da más rápido de lo esperado, algunos bancos centrales podrían ir contemplando la idea de realizar algunos ajustes a sus tasas de interés o sus amplios programas de compras de bonos.

El simple hecho de que comience a contemplarse esa posibilidad, se traduciría en presiones para los activos financieros.

Fotos: Unsplash
4. Elecciones en México

La Jornada electoral se realizará el 6 de junio de 2021. Se renovará completamente la Cámara de Diputados; 15 gubernaturas; 30 congresos locales; mil 900 ayuntamientos y juntas municipales.

Si los resultados de las encuestas de intención de voto se mantienen, el partido Morena podría ganar la mayoría de los puestos de elección popular.

Morena y sus aliados tienen actualmente mayoría calificada en la Cámara de Diputados y la mayoría absoluta en la de Senadores.

El continuar manteniendo mayorías en las dos Cámaras podría conducir a la realización de cualquier conjunto de reformas constitucionales y legales.

El propio presidente López Obrador declaró en su momento que sería a partir de la segunda mitad de su mandato cuando realice los cambios legales de mayor envergadura.

Hay probabilidades de que sigan presentándose iniciativas por parte del Congreso que sean consideradas con implicaciones negativas para la estabilidad económica y financiera del país, que toquen temas importantes como lo es autonomía de Banco de México, uso de reservas internacionales, entre otras.

De presentarse, estas sin dudas generarían presión y volatilidad en los mercados cambiarios mexicanos, en particular en el peso.

  1. Anuncios de agencias sobre la calificación de la deuda soberana de México y de Pemex

Uno de los mayores riesgos financieros internos a los que está expuesto nuestro país es a una degradación en la calificación de la deuda soberana y/o en el peor de los casos una pérdida del grado de inversión.

A lo largo del 2020 creció el número de alertas acerca de la posibilidad de que la calificación crediticia de México se ubique por debajo del grado de inversión.

Un recorte en la calificación crediticia implicaría un incremento en el costo de financiamiento para el Gobierno mexicano. Es decir, si México perdiera su grado de inversión, pagaría más intereses en su deuda.

Las empresas mexicanas que emiten bonos en el mercado internacional también se verían afectadas y pagarían tasas más altas.

Al final del año pasado, Fitch y S&P ratificaron sus calificaciones respecto a México. Esta decisión brinda tranquilidad a los agentes económicos y al gobierno federal ante el panorama de múltiples riesgos existente para el corto y mediano plazo.

Para que nuestro país mantenga las calificaciones dentro del rango de grado de inversión se requiere actuar en al menos dos grandes frentes:

1) Aprobar una reforma fiscal que ataque el problema estructural de baja recaudación tributaria que tiene el país (esta podría darse tan pronto como con vigencia inicial en el 2022)

2) Hacer un viraje en el modelo de negocio de Pemex. Así, hay altas probabilidades de que gran parte de este año, a pesar de que las finanzas públicas y la situación financiera de Pemex podrían seguir mostrando dificultad, de que la deuda no muestre una degradación en su calificación crediticia.

Fotos: Unsplash
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