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Travel & Gourmet

Descubre la magia de Oaxaca

oaxaca

Texto: Laura Carmen Escamilla Soto

Oaxaca de Juárez, (en su origen llamada Villa de Antequera) es la capital del estado y Patrimonio de la Humanidad desde 1987, cuando la Unesco le dio el sello por ser una de las ciudades coloniales más bonitas de México y toda Latinoamérica.

Oaxaca comprende todo un universo de lenguas etnias, que se suman a la exhuberancia gastronómica, orográfica y marítima, lo que lo convierten en un estado digno de visitar al menos una vez en la vida.

El valle donde se encuentra Oaxaca, en las faldas de las sierras montañosas, era un lugar estratégico para los zapotecas, por eso se asentaron ahí para fundar dos de los centros religiosos precolombinos más importantes: Monte Albán y Mitla.

árbol del tule
Foto: Árbol del Tule, Oaxaca.

El Árbol del Tule, se encuentra en Santa Maria del Tule, Oaxaca, aunque su nombre por el tipo de árbol es ahuehuete, la gente de todo el mundo lo conoce así.Este tiene algo en especial: su tronco mide un poco más de 14 metros de diámetro, pesa más de 600 toneladas, con una altura de 42 metros y en volumen tiene 816, 829 metros cúbicos.

Cualquier época es buena para visitar Oaxaca. En marzo, por ejemplo, se viste de jacarandas, que resaltan el verde sutil de sus edificios de cantera. En tus recorridos por la ciudad podrás encontrar referencias de todas las épocas históricas de México: prehispánica, colonial, independiente, moderna y contemporánea.

Todas estas épocas se ven en los espacios, edificios, calles, museos, festivales, artesanías, ruinas precolombinas e iglesias barrocas con incrustaciones de oro.

Foto: Mercado 20 de noviembre, Oaxaca.

La armonía de la arquitectura de Oaxaca se refleja en la labor urbanística que desde su fundación, en el siglo XVI, tuvo como resultado la construcción de casas y edificios, de numerosas iglesias, conventos, monasterios y palacios para las élites del virreinato, casi todos ellos hechos en cantera verde.

El centro histórico de Oaxaca se organiza en torno a la Plaza de la Constitución. El zócalo, como es habitual en México, maneja la vida cotidiana de la gente.

La escenografía del Zócalo no puede ser más majestuosa, con el quiosco de doble planta en el centro, la Catedral, el Palacio de Gobierno, la Iglesia y el Exconvento de la Compañía de Jesús, a su alrededor, así como los soportales que están llenos de terrazas cafeteras.

Junto a la catedral, como un anexo del zócalo la Alameda León ejerce de segundo pulmón verde Oaxaca. Al otro lado de la calle, el Museo de Pintores Oaxaqueños recoge el testigo del legado artístico de ilustres pintores originarios del estado.

La calle Macedonio Alcalá conocida como Andador turístico funciona como arteria principal y en donde se encuentran restaurantes, librerías, galerías y tiendas de artesanías; así como el Museo Textil de Oaxaca, el Museo de Arte Prehispánico Rufino Tamayo, o el MACO, Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca.

Para los que buscan tener las mejores fotos, Oaxaca es ideal para lograrlas. El colorido del estado se ve en su gastronomía, los alebrijes, sus bordados y, obviamente, en el barro negro.

Los mercados Benito Juárez y 20 de Noviembre son también imperdibles. El Benito Juárez es una invitación a las artesanías de mercado típico, con accesorios de cuero, sombreros, ropa y decoración para la casa, mientras que el Mercado del 20 de Noviembre es un clásico de los amantes de la gastronomía típica: chocolate, chapulines, tlayudas con tasajo, enchiladas de mole y tamales.

Rica en historia y cultura, Oaxaca es un fascinante destino donde confluyen civilizaciones milenarias, arquitectura colonial y tradiciones vivas. Su cultura y la calidez de su gente son los principales motivos para viajar y dejarse envolver por el universo oaxaqueño.

 

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