LIV Golf entra en bancarrota: el ambicioso proyecto saudí que transformó el golf busca sobrevivir

Setembro 9, 2026

Después de invertir más de 5.000 millones de dólares y provocar una división histórica en el golf profesional, LIV Golf se acogió al Capítulo 11 en Estados Unidos. La liga no desaparecerá inmediatamente, pero deberá reducir gastos, renegociar sus deudas y convencer a sus principales estrellas de participar en una nueva etapa.

El proyecto que prometía revolucionar el golf profesional atraviesa el momento más delicado de su corta historia. El 8 de septiembre de 2026, LIV Golf y varias de sus empresas relacionadas iniciaron voluntariamente un proceso de reorganización bajo el Capítulo 11 de la legislación de bancarrota de Estados Unidos.

El procedimiento fue presentado ante el Tribunal de Quiebras del Distrito de Nueva Jersey. De acuerdo con la documentación judicial, las compañías vinculadas con LIV Golf poseen activos estimados entre 100 y 500 millones de dólares, mientras que sus pasivos se encuentran entre 500 millones y 1.000 millones. El caso principal está registrado con el número 26-20189, según el sitio oficial encargado de administrar el proceso concursal.

Sin embargo, acogerse al Capítulo 11 no significa que LIV Golf haya cerrado definitivamente. Este mecanismo permite que una empresa continúe operando mientras reorganiza sus obligaciones, negocia con los acreedores y presenta un plan para intentar recuperar su viabilidad financiera.

Una liga construida con miles de millones

LIV Golf comenzó a organizar torneos en 2022 con el respaldo económico del Public Investment Fund, el fondo soberano de Arabia Saudita conocido como PIF. Su estrategia consistió en ofrecer contratos multimillonarios y premios muy superiores a los habituales para atraer a varias de las figuras más importantes del PGA Tour.

Entre los jugadores que se incorporaron al proyecto estuvieron Phil Mickelson, Dustin Johnson, Brooks Koepka, Bryson DeChambeau, Cameron Smith y el español Jon Rahm. La liga también introdujo un formato diferente, inicialmente compuesto por torneos de 54 hoyos, salidas simultáneas y una competición por equipos paralela a la clasificación individual.

La aparición de LIV produjo una fractura profunda. El PGA Tour suspendió a los jugadores que participaron en sus torneos, argumentando que habían incumplido sus reglamentos. Algunos golfistas y la propia LIV respondieron con demandas antimonopolio, dando comienzo a una costosa batalla legal y comercial.

El proyecto también recibió fuertes críticas fuera del campo. Organizaciones como Human Rights Watch y familiares de víctimas de los atentados del 11 de septiembre acusaron a Arabia Saudita de utilizar el golf como una herramienta de sportswashing, es decir, de invertir en acontecimientos deportivos para mejorar su reputación internacional y desviar la atención de cuestionamientos relacionados con derechos humanos. Estas críticas fueron documentadas, entre otros medios, por Associated Press.

La supuesta fusión con el PGA Tour

En junio de 2023 se produjo uno de los anuncios más sorprendentes en la historia reciente del deporte. El PGA Tour, el DP World Tour y el PIF comunicaron que habían alcanzado un acuerdo marco para terminar sus litigios y negociar la creación de una nueva entidad comercial.

Aunque el anuncio fue presentado inicialmente como una “fusión”, en realidad se trataba de un documento preliminar. Todavía era necesario determinar el valor de los activos, definir la estructura de control y conseguir las aprobaciones correspondientes. Reuters informó en aquel momento que varias de las condiciones económicas fundamentales todavía no habían sido negociadas.

El acuerdo provocó cuestionamientos entre los propios jugadores del PGA Tour, muchos de los cuales no habían sido informados previamente. También despertó el interés del Departamento de Justicia y del Congreso estadounidense. En julio de 2023, una subcomisión del Senado celebró una audiencia sobre la influencia saudita y las consecuencias del acuerdo.

Finalmente, la operación nunca se concretó. El plazo inicial venció en diciembre de 2023 sin un contrato definitivo. Mientras continuaban las conversaciones, el PGA Tour obtuvo una inversión de hasta 3.000 millones de dólares de Strategic Sports Group, un consorcio estadounidense encabezado por propietarios de importantes organizaciones deportivas. Esta inyección de capital redujo considerablemente la necesidad del PGA Tour de llegar a un acuerdo con el PIF.

En 2025, el circuito estadounidense rechazó otra propuesta de inversión saudita valorada en aproximadamente 1.500 millones de dólares. Según Reuters, una de las principales diferencias era que el PIF quería mantener a LIV Golf como una liga independiente, mientras que el PGA Tour buscaba reunir a los mejores jugadores bajo una misma estructura.

Por lo tanto, la anunciada “fusión” nunca pasó de la etapa de negociación.

El retiro del respaldo saudita

Durante sus primeros años, LIV Golf pudo asumir enormes gastos gracias al apoyo financiero del PIF. Según la documentación del proceso y la información recopilada por Reuters, el fondo saudita invirtió más de 5.000 millones de dólares desde el lanzamiento de la liga.

Aunque LIV consiguió organizar eventos exitosos en países como Australia, México y el Reino Unido, tuvo dificultades para consolidar una audiencia suficientemente grande en Estados Unidos y generar ingresos proporcionales a sus gastos. Los contratos de los jugadores, los premios y el costo de producir torneos internacionales hicieron que el proyecto continuara dependiendo del dinero saudita.

En abril de 2026, el PIF anunció que dejaría de financiar la competición después de esa temporada. Posteriormente, LIV Golf redujo sus operaciones, canceló algunos eventos y despidió a una parte considerable de su personal.

La bancarrota también reveló que varios golfistas figuran como acreedores de la liga. Jon Rahm tendría pendiente el cobro de aproximadamente 7,5 millones de dólares; Bryson DeChambeau, 5,7 millones; y Dustin Johnson, alrededor de 5,5 millones. Cameron Smith y Tyrrell Hatton también aparecen entre los principales acreedores.

¿Cuál es el futuro de LIV Golf?

La empresa asegura que busca regresar en 2027 bajo un modelo más sostenible. Su propuesta contempla que los jugadores se conviertan en propietarios mayoritarios de la liga, mientras que BC Partners Credit y otros posibles inversores aportarían nuevo capital.

Para mantener las operaciones durante la reorganización, el PIF ofreció un préstamo de 49,6 millones de dólares, sujeto a la aprobación del tribunal. El comunicado oficial de LIV Golf señala que el objetivo es completar el proceso y comenzar una nueva etapa a principios de 2027. No obstante, tanto el financiamiento como el plan de reorganización todavía deben recibir aprobación judicial y contar con el respaldo de los acreedores.

La situación de los jugadores será determinante. La bancarrota no los convierte automáticamente en agentes libres ni les garantiza regresar al PGA Tour. Sus contratos deberán mantenerse, renegociarse o ser rechazados mediante el procedimiento judicial correspondiente.

El caso de LIV Golf deja una conclusión significativa: la liga consiguió cambiar la economía y la estructura del golf profesional, obligando al PGA Tour a aumentar premios, buscar nuevos inversores y ofrecer participación accionaria a sus jugadores. Pero también demostró que atraer talento mediante inversiones extraordinarias no garantiza la creación de un negocio rentable.

LIV Golf todavía no está oficialmente muerta. Sin embargo, la versión original del proyecto —sostenida por miles de millones de dólares provenientes del fondo saudita— sí parece haber llegado a su fin. Su supervivencia dependerá ahora de una estructura más pequeña, nuevos inversionistas y, sobre todo, de que figuras como Jon Rahm y Bryson DeChambeau acepten formar parte de la próxima etapa.

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