LVMH Watch Week 2026 inaugura el año de la alta relojería desde Milán

enero 20, 2026

La alta relojería vuelve a marcar el ritmo del año con uno de los encuentros más esperados del calendario: LVMH Watch Week 2026, un evento que no solo presenta novedades, sino que define el tono creativo, técnico y estético que dominará los meses siguientes. En esta ocasión, el grupo LVMH eligió Milán como sede, reforzando el vínculo entre la relojería de lujo, el diseño y la cultura europea contemporánea.

Durante tres días, la capital italiana se convirtió en el epicentro de la relojería internacional, recibiendo a prensa especializada, coleccionistas, clientes y líderes de la industria. Más allá de los lanzamientos, la Watch Week se consolida como una plataforma estratégica: más cercana que las grandes ferias tradicionales, pero igual de influyente en la conversación global sobre el futuro del sector.

Milán: una elección con significado

El cambio de sede no fue casual. Milán representa tradición, elegancia, moda y diseño industrial, valores que dialogan de forma natural con la alta relojería. Esta elección aporta una narrativa más sofisticada y cultural al evento, alejándolo de un formato meramente comercial y acercándolo a una experiencia editorial y conceptual.

La ciudad también refuerza la intención del grupo LVMH de posicionar la relojería como una disciplina creativa al mismo nivel que la moda, la arquitectura o el arte. En este contexto, cada lanzamiento se entiende no solo como un producto, sino como una declaración estética y técnica.

Las maisons protagonistas de 2026

La edición 2026 reunió a nueve casas relojeras del grupo, cada una con una identidad clara y una visión propia del tiempo. Desde marcas con una larga tradición relojera hasta propuestas más experimentales, el evento mostró la amplitud del portafolio de LVMH.

Las colecciones presentadas destacaron por tres ejes principales:
innovación mecánicadiseño contemporáneo y reinterpretación del legado. Se vieron nuevas complicaciones, materiales avanzados, colores más audaces y una clara intención de conectar con una nueva generación de coleccionistas sin romper con la esencia histórica de cada maison.

Tendencias que marcan el año relojero

Uno de los puntos más interesantes de la LVMH Watch Week 2026 fue la claridad con la que se empiezan a definir las tendencias del año:

  • Diseños más expresivos, con cajas arquitectónicas, contrastes de color y acabados que buscan destacar sin caer en la exageración.
  • Complicaciones visibles, donde el movimiento deja de ocultarse y se convierte en parte del lenguaje estético del reloj.
  • Regreso a la elegancia funcional, piezas que pueden acompañar la vida diaria sin perder sofisticación.
  • Mayor enfoque en la identidad de marca, con colecciones que refuerzan códigos propios en lugar de seguir modas pasajeras.

Este enfoque confirma que la alta relojería atraviesa un momento de madurez: menos ruido, más carácter y una narrativa más clara alrededor del valor artesanal y técnico.

Un formato que redefine la industria

A diferencia de los grandes salones tradicionales, la LVMH Watch Week apuesta por un formato más íntimo, curado y estratégico. Esto permite una interacción más profunda con cada pieza, conversaciones más directas con los equipos creativos y una experiencia más alineada con el lujo contemporáneo: exclusivo, personalizado y significativo.

Este modelo responde también a una industria que busca adaptarse a nuevos hábitos de consumo, donde la historia, la experiencia y la emoción pesan tanto como el objeto en sí.

La relojería como lenguaje cultural

Más allá de los lanzamientos, la Watch Week deja claro que los relojes ya no se comunican únicamente desde la técnica. Hoy se habla de tiempo, legado, identidad y estilo de vida. Cada pieza presentada en Milán cuenta una historia que va más allá de la muñeca: habla de herencia, innovación y visión de futuro.

Este enfoque cultural refuerza el valor de la relojería como un arte vivo, capaz de dialogar con otras disciplinas y de mantenerse relevante en un mundo cada vez más digital.

La LVMH Watch Week 2026 confirma algo fundamental: el futuro de la alta relojería no está en competir por quién grita más fuerte, sino en quién cuenta mejor su historia. Milán fue el escenario perfecto para este mensaje, aportando elegancia, contexto y profundidad a un evento que ya no necesita demostrarse.

Lo más atractivo de esta edición es la seguridad con la que las marcas presentan sus propuestas: relojes con personalidad, coherentes con su ADN y pensados para perdurar más allá de una temporada. En un mercado saturado de lanzamientos, esta claridad se agradece.

Si algo deja claro la Watch Week es que la relojería de lujo sigue viva, evolucionando y encontrando nuevas formas de conectar con quienes entienden el tiempo no solo como una medida, sino como una expresión de identidad y legado.

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