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Lifestyle

El reino absoluto de la elegancia

Más de veinte tiendas y otros tantos talleres con cientos de años de trayectoria se dedican a confeccionar a mano trajes y camisas para los gentlemen británicos y sus émulos en todo el mundo. Y desde la banqueta, es posible asomarse entre los barandales y mirar a los sastres trabajar. Estamos hablando de un lugar conocido como Savile Row.

En los letreros que distinguen un escaparate de otro se destacan nombres ilustres de grandes sastres ingleses: H. Huntsman & Sons ocupa el numero 11 de Savile Row desde el 1849; en el 38 está Davies & Sons, quien ha tenido entre sus clientes a Calvin Klein, Michael Jackson, Clark Gable y el presidente Harry S. Truman de Estados Unidos. Henry Poole & Co., en el número 15, fue no sólo uno de los fundadores de la calle, sino el inventor del esmoquin, y en el número 16 Norton & Sons hace trajes deportivos y de caza desde mediados del siglo xix.

Sin embargo, es en el número 1 donde, desde 1912, se encuentran los nombres más ilustres de la sastrería a la medida. Se trata de Gieves & Hawkes, los sastres nada menos que del ejército inglés y la familia real. El establecimiento se encuentra en el antiguo edificio georgiano que fue sede de la Royal Geographical Society, en la esquina de Vigo Street y Savile Row. Adentro, en la amplia sala con techo de vitral, lucen los trajes prêt-à-porter; en los cuartos más íntimos se toman las medidas, y sobre las impresionantes escaleras se exponen los retratos de los clientes más famosos: Winston Churchill y Charlie Chaplin, Michael Jackson y David Beckham, Mikhail Gorbachev, Bill Clinton y Lady D.

Pero, por sobre todos ellos, el prestigio viene más bien de clientes como el primer ministro que se colgó la victoria en Waterloo, el duque de Wellington, y el Lord Almirante Nelson, comandante de la Armada Real Inglesa contra la flota francesa de Napoleón en la famosa Batalla del Nilo, así como los reyes de Dinamarca, Noruega y Grecia y el emperador de Etiopía.

De hecho, hasta el día de hoy, la impecable calidad de sus obras de sastrería está garantizada por la autorización real. A pocos pasos de Savile Row se encuentra la galería comercial más elegante y hermosa de Londres, la Burlington Arcade. Este pasaje paralelo a Bond Street conecta Burlington Gardens con Piccadilly desde 1819. Caminando hacia Piccadilly, casi al final, se encuentra la tienda de maletas Globe-Trotter. Son las que la reina Isabel II eligió para su luna de miel, las preferidas de Winston Churchill y aquéllas que el explorador Edmund Hilary llevó consigo a la conquista del Everest en el 1951.

Aunque se trate al fin y al cabo de artículos de cartón. Al salir de la Burlington Arcade y atravesar su fachada manierista, vale la pena entrar a la tienda departamental más antigua de Londres, Fortnum & Mason.

Establecida en 1707, al inicio se dedicaba únicamente a la venta de alimentos. Hoy las varias plantas del almacén están dedicadas a otro tipo de artículos, pero sigue siendo el lugar más exclusivo para comprar delicatessen y bebidas de todo el mundo, además de finas canastas de picnic, con selecciones de té y chocolate, champañas y vinos, conservas y galletas, como es costumbre desde la época de la reina Victoria, para después llevárselas a cualquiera de los esplendorosos jardines de la ciudad, como en Londres se sigue haciendo.

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