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Girard-Perregaux festeja 230 años de creatividad

Girard-Perregaux es una de las manufacturas de alta relojería más antiguas que todavía existe en Suiza. Una historia salpicada de creaciones excepcionales que unen estética y funcionalidad para revelar el valor del tiempo desde 1791.

La casa relojera ha dado lugar a genuinas innovaciones, desde los Three Bridges de Constant Girard-Perregaux hasta el icónico Constant Escape LM., para solucionar un problema que ocupa el mundo de la relojería desde hace más de cinco siglos: el de la fuerza constante.

La creatividad ilimitada de los maestros relojeros continúa enriqueciendo la saga épica de Girard-Perregaux hasta el día de hoy.

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La Búsqueda de la Excelencia

Durante más de dos siglos, los relojes de Girard-Perregaux han marcado mucho más que el tiempo. Reflejan la capacidad de un puente entre el pasado y el futuro. Entre el dominio técnico y el diseño icónico. Entre funcionalidad y estética. Su nombre en sí, nace de una unión del matrimonio entre Constant Girard y Marie Perregaux.

1791, Ginebra. Comienza la Saga Épica

Cuando Constant Girard y Marie Perregaux se casaron en 1854, se unieron a más de dos familias relojeras suizas en La Chaux-de-Fonds. Pronto crearon un Atelier en 1856 a la vanguardia de la innovación relojera que establecería nuevos estándares audaces para los relojeros de todo el mundo en una tradición que continúa aún en la actualidad. Sin embargo, hay otra unión en esta épica saga.

En 1906, Girard-Perregaux adquirió la Maison de Jean-François Bautte de Ginebra. Donde se trazaron las raíces hasta el primer lanzamiento de Bautte en 1791 con diseños que revelaron la belleza del tiempo con estuches de joyas extraordinariamente delgados.

Foto: Girard-Perregaux.

De la reina Victoria de Inglaterra al escritor francés Alexandre Dumas. Desde emperadores chinos hasta maharajás indios, los diseños de Bautte capturaron la imaginación de la realeza y los aristócratas de todo el mundo. Con la fusión, estos prestigiosos clientes recurrieron ahora a Girard-Perregaux en busca de los relojes de sus fantasías.

Girard-Perregaux iría más allá del esmalte, las perlas y las piedras preciosas de Bautte para convertir los elementos técnicos de los relojes en obras de arte. La fusión puso en marcha dos siglos de excelencia de la alta relojería, uniendo estética y funcionalidad para revelar el valor del tiempo. Una tradición que continúa hasta ahora en la Manufactura de La Chaux-de-Fonds.

La Manufactura La Chaux-de-Fonds

Rodeada por las montañas del Jura en el oeste de Suiza, la Manufactura en La Chaux-de-Fonds es el corazón de Girard-Perregaux. Una ciudad elevada a la categoría de Patrimonio Mundial de la UNESCO por su excelencia en la relojería.

Girard-Perregaux es uno de los raros relojeros de Suiza que conserva el estatus de manufactura durante más de dos siglos al dominar todas las habilidades relojeras necesarias en la empresa.

La Manufactura es un motivo de orgullo por su herencia como una maravilla para los maestros relojeros. Los increíbles paisajes, la elegante arquitectura y la historia de la región son una fuente continua de inspiración.

Una tradición atemporal de innovación

Desde la fundación, Girard-Perregaux ha invertido audazmente en el mundo de la relojería, literalmente, para revelar el arte de la ingeniería de precisión.

El Tourbillon “With Three Gold Bridges” transformó los puentes en la década de 1860 de un simple elemento técnico a una parte visible e integral del reloj, una novedad en la relojería. Presentado como un primer prototipo en 2008 y fabricado a partir de 2013, el Constant Escapement L.M. es otra revolución técnica de Girard-Perregaux incluida en la colección Bridges, el reloj fue galardonado con el “Aiguille d’Or” en el Grand Prix d’Horlogerie de Genève.

El espíritu de reinventar los íconos

En 1975, Girard-Perregaux fue una de las primeras empresas en ofrecer un modelo elegante y deportivo equipado con un bisel octogonal y un brazalete de acero integrado. Desde entonces, el diseño del Laureato se ha hecho conocido por su encantadora interacción de líneas rectas y curvas y la combinación de superficies pulidas y satinadas.

Foto: Girard-Perregaux.

Laureato adopta la noción de “sporty-chic” al mismo tiempo que complementa el atuendo formal, su extraordinaria versatilidad lo ha llevado a ser un ícono.

Para celebrar el bicentenario en 1991, presentaron una versión del Tourbillon con tres puentes dorados, miniaturizado al tamaño de un reloj de pulsera. Con el espíritu de reinventar los íconos en 2016, lanzaron la sublime pieza de alta relojería La Esmeralda Tourbillon en homenaje al cronómetro de bolsillo original del siglo XIX.

En 1889, el Tourbillon original de La Esmeralda recibió una medalla de oro en la Exposición Universal de París. El Tourbillon que se reinvento en 2016 para conmemorar el 225 aniversario es otro ícono de la relojería para todas las marcas y para todas las edades.

Continuando con la tradición de tener un puente entre el dominio técnico y el diseño icónico, el año pasado presentaron Free Bridge que empuja los límites del diseño y la innovación con “puentes aéreos” y un movimiento escultórico con un escape hecho de silicio de alta tecnología.

Y es así, como Girard-Perregaux continua escribiendo la historia de dar forma al “saber”.

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